AQUELLA NOCHE CON EL CEO

Luego de tanto esperar en el estacionamiento ya Claudia se comenzaba a imaginar de que todo lo que oyó simplemente eran cosas de sus celos estúpidos, pues ya tenía 10 minutos aproximadamente esperando a que este saliera y nada que lo hacía, se levantó de la acera y comenzó a caminar hasta la salida del estacionamiento para así agarrar para la calle y rápidamente contactar un taxi.

A esta todo el enojo que en algún punto sintió se le comenzó a desvanecer pues era muy crédula y pensaba que su novio Daniel era un pan de Dios, luego de encontrarse en la calle está se acercó hasta la parada de bus más cercana para así comenzar a buscar un taxi.

Está le estiraba la mano a todos los taxis que pasaban pero al parecer el destino quería que se quedara allí y viera algo pues ninguno de los taxis le prestaba atención

— ¡Hey taxi! ¡Taxi! –dijo esto mientras estiraba su mano y se movía de tras del taxi casi que corriendo pero no le presto atención al parecer ya tenía a alguien.

Minutos después de tanto rato esperando se aproximaba un taxi a lo que está estiró rápidamente su mano

— ¡Taxi! ¡Hey por aquí! –el taxi al escuchar sus gritos se fue ahorillandose poco a poco hasta frenar, está agarro sus cosas y se acercó muy rápido al taxi, abrió la puerta trasera y se montó, al montarse le sonrió a este– Gracias por detenerse, ya llevaba unos cinco minutos esperando y ningún taxi que pasaba era capaz de detenerse.

Está rapidamente agarro su cartera y comenzó a buscar en ella su teléfono para pasarle la dirección a la cual quería ir, al tener su teléfono en la mano miro hacia la ventana y vio como su novio Daniel salía en su automóvil, no parecía estar muy enfermo pues se encontraba muy bien vestido, está guardo su teléfono y con enojo señalo el auto de su novio.

– ¡Señor siga a ese carro de forma disimulada hasta donde sea que vaya! Hoy descubriré lo que tanto me ha advertido mi amiga.

El taxista asintió con la cabeza y rápidamente aceleró el auto de forma discreta para así comenzarlo a seguir sin que este se diera cuenta, Claudia Martinez saco de su bolsillo su teléfono y comenzó a buscar el chat de su Roomie y le escribio:

— Amiga estoy a punto de descubrir todo, realmente me siento muy mal, cuando sepa todo te envío.

Luego de unos cuantos minutos esperando a que esté llegará al lugar en el que se iba a encontrar con alguien, a lo lejos se veía una chica la cual el rostro ya era conocido para Claudia, pues está también estudiaba en la misma empresa de su novio, está no le prestó atención, su rabia la consumía y simplemente se encontraba mirando el auto de su novio.

Minutos después Daniel comenzó a frenar su automóvil lentamente acercándose a dónde se encontraba esta chica con cabello negro largo hasta los glúteos, con un vestido muy corto y pegado vinotinto la cual al ver el carro de Daniel detenerse sonrió y de una vez llevo sus manos hasta la manilla de el automóvil, abrió la puerta y entró, después de eso no pudo ver que pasó pues los vidrios eran oscuros y además de eso se encontraban muy lejos para poder observar todo detalladamente.

Claudia al ver a esta chica montándose en el auto de su pareja está muy enojada golpeó su pierna.

— ¡Lo sabía! Algo no estaba bien entre todas las escusas baratas de esa maldita basura –sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas las cuales seguidamente comenzaron a caer de sus hermosos ojos–, ahora por favor siga sin importar nada a ese auto y disculpe la molestia que le estoy haciendo pasar.

El taxista nuevamente comenzó a manejar atrás de el auto de Daniel pues no podía permitirse perderlo de vista ni un segundo, esté sabía lo tanto que Claudia quería saber que era lo que haría su novio con esta chica.

Minutos después de estar atrás de él un auto Daniel nota por el retrovisor de que a este lo venían persiguiendo y aunque intentaba ver de quién se trataba no podía ya que se encontraba este taxi algo lejos de él, rápidamente para despistarlos aceleró el automóvil y comenzó a cruzar por varios lugares para así perderlo de vista y en su mente de forma sarcástica dijo:

— Vamos a ver si lograr alcanzarme, maldito.

Claudia viendo que Daniel comenzó a acelerar y luego de esto a cruzar por distintos lugares está algo alterada con su voz quebrada dijo:

— ¡Señor acelere y no pierda de vista a ese auto! Enserió no podemos perderlo, necesito saber y confirmar a dónde irá y que es lo que hará con esta chica.

El taxista aceleró rápidamente pero se dió de cuenta de que después de cruzar ya el automóvil al que seguía no lo veía este cabizbajo dijo:

— ¡Lo siento señorita pero no encuentro el auto al que seguíamos al parecer desapareció o aceleró mucho para perdernos!

Claudia al escuchar esto del taxista bajo la mirada y con fuerza empuñó sus manos hasta que nuevamente subió la mirada y vio en dónde se encontraban, pues estaban cerca del restaurante Charme, este era muy popular en París y además de que Daniel usualmente la llevaba allí a comer, está sonrió y mientras empuñaba su mano dijo:

— ¡Llevenme al restaurante Charme! Si no se equivoca mi intuición allí debería estar esa basura.

El taxista asintió con su cabeza y rápidamente aceleró para así llevarla al lugar que está quería pues, ese era su trabajo. Minutos después este lentamente comenzó a estacionarse en la entrada del restaurante con un tono algo suave y apagado dijo:

— ¡El indicador dice que son 40 euros amiga pero por lo que sucedió le cobraré 20 euros, disculpe perder de vista a ese auto! No me esperaba que acelerará de tal forma.

Claudia enseguida bajo la mirada y empezo a buscar el dinero de este hombre para así pagarle y enseguida se bajo del auto y vio a la distancia como su actual novio y su compañera de trabajo se bajaban agarrados de las manos y caminaban hacia la entrada de este lugar, enseguida el corazón de Claudia se rompió y sus lagrimas empezaron a caer de sus hermosos ojos, lo que en algún momento pensó esta mujer que conseguiría con Daniel se había todo derrumbado.

Los ojos de Claudia se comenzaron a llenar de lágrimas y la rabia empezó a invadir su cabeza, en ese momento solo quería entrar a el restaurante y terminar con toda la farsa que tenía montada Daniel, respiró y dejo su mente en blanco mientras se decía:

— ¡Cálmate Claudia y piensa bien las cosas! Respira profundo y busca tu lugar feliz... Ese baboso no sabe de lo que se pierde, soy lo mejor que le pudo haber pasado en toda su existencia y si no me supo valorar que mal por él, no me merece. – lo dijo mientras fuertemente empuñaba su mano.

Allí se encontraba Claudia llorando mientras caminaba sin rumbo alguno está simplemente deseaba que se la tragara la tierra, Daniel era un chico sumamente especial para ella y ver cómo este la traiciona hizo que dudará de ella misma:

— ¿Será que algo malo está en mi?

Luego de eso tomó aire y se dió media vuelta mientras que de sus ojos corrían lágrimas por toda su hermosa cara, Claudia no podía creerlo y caminando comezó a alejarse más y más del lugar con voz quebrada y dándose golpes en el pecho decía:

— ¡Eres una tonta Claudia, tanto tiempo, esfuerzo y empeñó que le había colocado a esa maldita relación por ese estúpido se habían ido a la mierda! ¿Qué es lo que sucede destino? ¿Cuando será el día en que realmente llegué a mi vida alguien que me ame, me quiera y me valore lo suficiente, ya estoy cansada de tanto estúpido que llega a mi vida.

Luego de decir esto ocurrió algo que nunca se espero, pues parecía que el destino había escuchado lo que está le había dicho y mientras caminaban llorando choco su hombro con un chico al cual le hizo caer unos papeles que llevaba junto a sus carpetas.

Claudia al ver esto rápidamente se volteo y se arrodilló para recoger todo lo que había hecho mientras con su voz quebrada y triste además de apagada decía:

— ¡Lo siento! Discúlpame soy una tonta, enserió si soy una tonta. – al recoger estos papeles del suelo subió su mirada y pudo ver con quién había chocado, este se trataba de un hermoso chico alto aproximadamente de 1.85 cm, rubio con el cabello largo y ojos marrones que te derretían al verlos.

Ambos cruzaron miradas y por un segundo solamente sus ojos hablaron por si solos, este chico Lukas Coleman había quedado impresionado por el simple hecho de ver a esta hermosa mujer, la cual era bajita con unos ojos hermosos verdes los cuales te envolvían, un cabello largo el y castaño además de un rostro angelical.

— Ehmm, no, no te disculpes – dijo Lukas luego de pasar unos cuantos segundos en silenció viéndose, este al ver a Claudia realmente no sabía que decir – ¡Y no, no eres ninguna tonta pues yo no mire adelante y por eso sucedió esto!

Claudia rapidamente al escuchar su voz gruesa hablarle recordó que su cara se encontraba toda llena de lágrimas y con las mangas de su franela limpio su cara, luego de eso extendió sus manos y le entrego sus papeles, está solamente quería largarse de ese lugar, aunque le había encantado este chico realmente no le gustaba la idea de que este la viera toda fea y con su maquillaje todo corrido así que rápidamente le respondió:

— ¡Bueno disculpa la molestia, ahora me tengo que ir! – comenzó a caminar rápidamente para salir del lugar–

Lukas al escuchar lo que está dijo y la manera en la que está hablo simplemente sonrió y miro como aquella mujer rápidamente comenzaba caminar hasta otro lugar, pero sin pensarlo de manera impulsiva se dio media vuelta y con su mano tomo con fuera el brazo de Claudia para detenerla.

— Disculpa que realmente sea tan intrépido pero... ¿Por qué lloras? Las niñas lindas como tú no deberían de hacerlo. – Su voz se escuchaba suave y dulce.

Claudia se encontraba mirando la sonrisa de este hermoso hombre y no supo que responder así que con fuerza soltó la mano de aquel hombre que sujetaba su brazo. — Es un problema personal, gracias por tu interés. – Enseguida se dio vuelta y empezo a correr para largarse de ese lugar.

Al ver la manera en la que esta misteriosa chica había reaccionado Lukas soltó una leve sonrisa y miro los papeles que aquella mujer les había dado y sin mas que hacer comenzó a caminar hasta la empresa pues debía de entregarle esos papeles a sus padres.

Claudia segundos después de cortar la conversación y comenzar a caminar está volteo su cabeza y simplemente al ver a Lukas este se encontraba ya caminando y pudo notar el hermoso tatuaje que este tenía en la parte trasera de su oreja, era una espada, al verla sonrió y siguió su camino.

Claudia siguió caminando hasta el bar más cercano, simplemente quería beber para olvidar todas su penas, todo el sufrimiento que la basura de Daniel le había hecho pasar y se encontraba en el centro de París así que se dirigió al más cercano, luego de estar frente al bar entro y rápidamente sin mirar a los lados se dirigió hasta la barra del bar en dónde fue atendida muy bien por un cantinero:

— ¡Buena noche señorita! ¿Qué es lo que desea tomar estar noche?

— Quiero algo bien fuertes algo que me haga olvidar este horrible sentimiento que tengo en mi cabeza y en mi pecho ¿Qué es lo que me recomienda usted señor cantinero? – respondió Claudia con su voz quebrada mientras miraba al suelo.

Este cantinero llevo sus manos hasta la barbilla de Claudia y le subió la cara para así con una sonrisa en su cara decirle:

— ¡Lo que te recomendaría es de que si hay alguien que no te supo valorar ignorarlo, primero estás tu qué cualquier pendejo! Ahora lo segundo que te recomendaría sería un buen trago de Vodka bien frío ¿Te parece?

— ¡Qué buen consejo! Lo necesitaba –dijo mientras sonreía–, pues si sirven el trago de Vodka, hoy quiero olvidarme de él, aunque sea por esta noche.

Luego de un gran tiempo en el bar varios hombres comenzaron a ver lo linda que era Claudia y comenzaron a mirar que además de eso se encontraba solitario, estos sabían que era una presa fácil, pues así en ese estado podrían hacer lo que sea con ella.

El cantinero se acerco hasta donde se encontraba Claudia llorando mientras tomaba su trago de Vodka, luego de verla allí le dijo:

— ¡Señorita aquí le envían esta botella de Smirnoff ya pagada! Nos dijo el chico que le dijera que la disfrute.

Claudia ya muy borracha apartó la botella y mirando al cantinero le dijo muy ebria con su voz toda cortante y hostil:

— ¡Pues ve a informarle a la persona que la envío que no necesito nada de él ni de otro chico! Yo sola puedo pagar mi borrachera y sola lo haré ¿Entendido?

Al escuchar esto el chico que se lo había pagado se acerco a ella por la espalda y al oído le susurro de forma picarona y además ebria:

— ¡Así me gustan las niñas, bien malas! Me encanta que no hayas recibido mi botella ¿Quieres alguna otra cosa? Te doy lo que tú quieras en cambio de ese dulce que tienes entre tus piernas hermosa. –coloco la mano en la pierna de Claudia.

Claudia al escuchar esto y al sentir la mano en su pierna rápidamente se asustó y con mucha fuerza quitó la mano de este de su pierna y enojada dijo:

— ¡Le dije que no quería nada de otros, yo misma pueda pagar mi borrachera! Ahora aléjese si no quiere que llame a la policia.

— Así es que me gustan las nenas malas, vamos se que quieres, soy irresistible. – nuevamente volvió a colocar su mano en la pierna de Claudia.

Claudia enojada y asustada quitó nuevamente la mano de este hombro de su pierna y con un tono de voz hostil dijo:

— ¡Ya le dije que no señor!

Este intento nuevamente colocar su mano en la entre pierna de Claudia mientras se reía cuando de la nada apareció de la nada aquel hombre apuesto vestido muy formal con ese perfume único, el cual agarro la mano de este hombro y con fuerza la puso en su espalda mientras que al oído le dijo:

— ¡Ya ella te dijeron que no, ahora lárgate!

Claudia se encontraba muy tomada y asustada pero al ver a este hombre alto y apuesto se sintió muy aliviada pues, sabía de qué nada le sucedería con él a su lado o eso era lo que decía su intuición.

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