Mi nombre es Anny, tengo 28 años soy una chica común y corriente, soy alguien quien no creía en el amor, quien no confiaba en los hombres en absoluto porque pasé por una relación tóxica de muchos años, que destrozo mis sueños y mi confianza en las personas, tenía planes de matrimonio, planes de formar una familia, pero se hicieron pedazos cuando la persona que amaba comenzó a tratarme mal a hacerme sentir que no valía, llegue a pensar que el tenía razón, eso hizo que perdiera la confianza en mí misma y comenzara a sentir ansiedad y a vivir presa de mis miedos, porque no sabía que día el iba a estar de buen humor y qué día no, cuando él se encuentraba de buen carácter era el hombre perfecto amoroso, detallista y romántico, pero los días que no yo era para el lo peor era la basura, la escoria, era un trapo sucio que él podía pisotear. Y como toda mujer llegue a mi límite.
Un día saliendo de la iglesia, si dije IGLESIA, ambos éramos o mejor dicho somos cristianos evangélicos, acabábamos de terminar un ayuno congregacional, yo ya me iba a casa me acerque a él y le pregunté de manera sutil si me iba sola o él me acompañaria hasta mi casa, como en otras ocasiones, el día anterior habíamos tenido una discusión fuerte y yo solo quería arreglar la situación dialogando con él, pero el destino no quiso que eso pasará, ese día sería el final de esa historia.
Él me grito delante de un amigo y me dijo estas palabras "LARGATE TU SOLA NO ME FASTIDIES" yo no le dije nada en ese momento solo decidí irme avergonzada porque mi amigo presenció su mal modo de tratarme, llegando en mi casa estalle en lágrimas aprovechando que no había nadie en casa ese día, decidí llamarlo una última vez, pero esta no sería una llamada de autocompasión y de sutileza, está llamada era el fin, él me contestó como siempre lo hacía cuando estaba enojado diciéndome de todo, pero yo no iba a detenerme con cada palabra de insultó hacia mi persona yo le diría tres más, le dije hasta de que se iba a morir y si se preguntan le dije que de nada le iban a servir sus títulos académicos que tanto se enorgullece con ellos, ni su inteligencia porque con un buen Alzheimer todo eso dejaría de ser para él, le dije que ya estaba arta de él, arta de tenerle miedo, arta de sus ofensas, de sus gritos, no estaría más llevando una relación miserable porque no me lo merecía y que hasta ese día estaría con él, el acepto como si nada, y así llegó el fin.
Pasaron los meses, lo extrañaba, si díganme masoquista pero lo hacia, él llevo a otra mujer a la iglesia donde asistíamos, todos los recibieron de lo mejor, yo me sentía tan mal, no había día que no llorara, mi mejor amiga de aquel tiempo no me invitó a su boda por lástima porque ambas queríamos hacer una boda doble pero solo ella llegó a su feliz termino.
Cuando ella se casó yo me quería morir estuve a punto de cortarme las venas ese día escuché voces en mi cabeza hablándome diciéndome que no valía nada que me mirara en el espejo que era insignificante y que por eso ese hombre no me quiso, cuando estaba con la Gillette en mis manos y ya en la zona de las venas recibí una llamada bastante insistente, esa persona que me llamaba era mi hermana quién me dijo algo que me dejó en shock porque yo a nadie le había contado mis planes de suicidio, ella me dijo "olvídate de lo piensas hacer, ese hombre no vale la pena, tú vida vale mucho, DIOS no te ha abandonado el si te ama, nosotros tu familia te amamos, por favor suelta esa Gillette, y decidí soltarla, cai al piso llorando desconsolada.
Pasaron los días yo me sentía traicionada por todos en esa iglesia, así que decidí que era hora de salir de ahí donde todo comenzó.
Me sentía infeliz no quería saber nada de Dios, lo culpaba por todo lo malo que había vivido, si aún después que me rescató de un eminente suicidio.
Estaba en la fase que odiaba a todos, fue allí donde comencé a relacionarme con mi familia que no era cristiana y que les encantaban las fiestas y las discotecas, lugares que comencé a frecuentar cada vez que nos íbamos de viaje a la casa de la playa porque era ahí donde encontraba alegría y algarabía y me olvidaba de mi miserable vida, tomaba hasta perder la conciencia, no tomaba cerveza, tomaba tragos fuertes como tequila vodka y whiskey que te vuelan el cerebro, terminaba bailando en plena pista de la discoteca sin tener noción de quién estuviera cerca de mí, llegaba a la casa con mis primos hecha un total desastre, pero al día siguiente amanecía como que si no hubiese tomado ni una gota de alcohol.
Así pase un par de años, cada que mi estado de embriaguez pasaba me sentí más y más vacía por dentro.
Algo le faltaba a mi vida, algo que conocí desde muy pequeña y a quien le falle por mis malas decisiones y a quien culpe sin tener él culpa, porque olvide que él nos dió libre al veldrio, si eso que le faltaba a mi vida en su momento era DIOS, ese ser a quien tú le puedes hablar en todo momento y tiempo y él te escucha y te da paz.
Tengo un mejor amigo que se llama Luis el me hablaba siempre de su iglesia, me invitaba a reuniones cristianas que hacía en su casa donde iban sus pastores a predicar era un ambiente distinto al que yo frecuente me hacían sentir valorada e importante, yo los ayudaba en los proyectos evangelísticos salíamos a visitar hogares de personas que estaban apartados como yo lo estuve, y dónde podía compartir mi testimonio con ellos, logré en conjunto con ellos y con la ayuda de Dios que varias familias regresaran a la casa de Dios (IGLESIA)
Yo oraba en mi habitación y pasaba tranquila en casa, pero seguía sintiendo que necesitaba un lugar donde congregar un lugar donde sintiera que era mi casa, ya que una cosa es ayudar y evangelizar y otra muy distinta es donde te congreges, asistí a varias iglesias para ver dónde me sentía mejor, pero en ninguna sentí que era mi casa, eso fue porque pese a que ya estaba bien con Dios aún no cerraba círculos en mi vida.
Decidí un día ir a la iglesia donde todo comenzó escuchar un servicio dominical, luego cuando terminó decidí hablar con el pastor de ahí, y decidí que debía pedirle perdón y el también lo hizo, le dije como me sentí en su momento y que no tuve el apoyo de nadie le dije que mi presencia ahí solo era para cumplir con lo que Dios nos manda que es ponernos a cuentas con él y con el prójimo, le dije que no iba a regresar pero que se quedará tranquilo porque todo quedaba olvidado.
Luego en el transcurso de los días decidí llamar a la persona que una vez amé, le dije que necesitaba reunirme con él, el accedió de buen modo, nos vimos lo saludé cordialmente y le dije hoy estoy aquí para pedirte perdón, no me mal interpretes no quiero regresar contigo, solo necesito cerrar círculos dolorosos en mi vida para empezar una vida sin rencores ni amarguras, le dije que todo estaba perdonado que le deseaba lo mejor, el también me pidió perdón decidimos que íbamos a intentar ser amigos ya que cuando todo empezó éramos los mejores amigos y nos prometimos que si las cosas no iban bien entre nosotros nuestra amistad seguiría intacta, aunque debo reconocer que eso ha sido casi imposible por todo el dolor que hubo, le dije que él podía contar conmigo cuando me necesitará, hasta ahora he cumplido mi promesa aunque me ha sido muy difícil.
Así cerré los círculos dolorosos de mi vida y enterré mis inseguridades, encontré una iglesia donde siento que es mi casa.
Ahora soy alguien más fuerte, más valiente, más madura, aprendí a conocer mi valor como mujer para que nadie me quiera hacer menos.
Pero aún le hacía falta algo a mi vida, algo a lo que muchos le llaman "AMOR".





