Fiorella
-No hay problema, además déjame agradecerte por darme un turno hoy, sé que tienes mucho trabajo -ella tomó mi mano por encima de la mesa.
-Cariño no agradezcas, además es un placer ayudarte, gracias a mi aparición en la revista llegaron muchas pacientes, es lo mínimo que puedo hacer por ti ¡Ahora dime que te trae por aquí!
-Mi marido, siento que nada es como antes y necesito tu ayuda.
-¡Es complejo! ¿Él está aquí?
-No, en realidad esta de viaje ¡Vine sola!
-No importa, tú crees que es necesario hacer terapia de pareja.
-No lo pensé, solo vine porque quería encontrar una solución, me siento perdida.
-Estas en el lugar correcto ¡Empecemos! -le comenté todo lo sucedido con mi matrimonio y algunos eventos relacionados con nuestra vida cotidiana.
-¿Tú crees que deberíamos hacer terapia de pareja? -dije tratando de encontrar algo a que aferrarme.
-Primero deberíamos evaluar su situación -me responde.
-¿Cómo? ¿Qué él venga a una sesión?
-Si, pero no te preocupes no diré nada de lo que hablamos aquí.
-No es eso, pero no quisiera tener el mismo psicólogo, no es por ti, pero tal vez tu esposo, pueda verlo.
-¿Jaime? ¡No! El no es psicólogo, es psiquiatra...
Salí de la consulta de Marina con dudas y no sobre mi terapia o Lautaro, fue por sentir lo que siento, era complicado más ahora al saber que su esposa acude a un psiquiatra.
Pase todo el fin de semana con la imagen de ese hombre en mi cabeza, lo busque en Facebook y no me gusto lo que vi, tenía una hermosa familia y eso me hacía doler el corazón ¿Por qué?
-¿Me dices en serio? -al llegar a mi trabajo Laura nota mi cara de perdida y le cuento lo que sucedió y como de mi cabeza no salía ese hombre.
-¡Estoy mal de aquí! - señalé mi cabeza -Mejor olvidaré lo que paso y me enfocaré en mi relación con Lautaro.
-Creo que será lo más prudente, seguramente te gusto por eso lo piensas, pero verás que con el paso del tiempo lo olvidaras y por favor no lo busques más en Facebook.
-No eso no pasará más, pero es absurdo, porque ya estoy grande como para embobarme así por alguien a quien no conozco.
-¡Lo ves! Ahí tienes tu respuesta, ahora nos enfoquemos en las nuevas notas así no nos pasa lo de la última vez -Laura se fue y me quedé sola, decidí que era mejor olvidar lo que sentía y llenarme de trabajo era una buena opción.
La hora del almuerzo llego y salí con mi amiga a un bar cerca del edificio.
-¿Qué vamos a pedir? -dijo Laura viendo la carta.
-No tengo hambre ¡Pide tu primero! -ella soltó el menú y me miro mal.
-¿Estás bien?
-¡No! Pero qué más puedo hacer -me tire para atrás apoyándome sobre la silla y en ese momento ingreso en el bar aquel misterioso hombre -¡No puede ser! -tome la carta y me tape el rostro.
-¿Qué paso? -me quiso bajar la carta y no la deje.
-¡Shh! -entonces se dio cuenta a donde miraba, se dio vuelta y me descubrió.
-¿Es el? Y ya quítate eso que esta de espaldas -baje la carta y lo mire, estaba con una mujer mucho más joven que él.
-Si es el mismo, pero esto no está bien ¿Por qué me siento así?
-Hay Fiorella, te enamoraste.
-¿Qué? ¡No! -levante la mano llamando a la moza.
-Entonces actúa como una persona normal -pedimos nuestro almuerzo y cambiamos de lugar, ya que no quería que me viera.
Dante
-¡Buenos días, Aurora! ¿Mi hermano ya llego? -fue lo primero que pregunte al llegar al bufete.
-Si señor, se encuentra en su oficina ¡Puede pasar! Lo anuncio -ella tomó su teléfono y hablo con mi hermano -Dice el señor Nicolás que pase.
-Muchas gracias, Aurora -le sonreí e ingresé en el despacho de mi hermano.
-Por favor, Dante toma asiento -me indica Nicolás al verme ingresar, hago lo que me dice mientras él sirve dos vasos de whisky.
-¿Cómo salió el trámite? -consulte por nuestros negocios en el exterior.
-¡Perfectos! No hay nada de qué preocuparse, ya hice los depósitos en las cuentas, pero no hablemos aquí de eso, y cuéntame ¿Cómo te fue con Betty?
-Tenías razón, tuve que llevarla con su psiquiatra, me preocupa su salud mental.
-Lo bien que hiciste, ella necesita ayuda profesional -el me extiende su vaso para brindar y lo hago.
-¿Por qué brindamos?
-Por la pronta recuperación de tu esposa, recuerda que es importante que esté en sus cinco sentidos para las campañas electorales -faltaba poco menos de seis meses para iniciar mí postulación a senador.
-Lo sé, pero y si ella no quiere salir a la calle o acompañarme ¡No puedo obligarla!
-Ella lo va a hacer ¡Es su deber! Ahora deja de pensar en eso y enfócate en tu postulación.
-Tienes razón, ahora me retiro, tengo un caso que estudiar.
-Es el de la joven Macallister.
-Ese mismo y si lo ganamos nos va a ayudar mucho en las elecciones -me levanté de mí lugar y salí hacia mí oficina.
-¡Llama a Charly, necesito que venga! -dije al pasar a mí secretaria.
-Enseguida señor -me dijo mientras entraba en mí despacho, lo primero que hice fue servirme un vaso de whisky, ya que el que me dio Nicolás no me ayudó a aplacar lo que sentía.
-Mi querido abogado ¿Sucedió algo?
-¡Si! Y necesito tu ayuda -dije sin dar vueltas.
-Por favor explícame ¡Por qué no entendí! -bebí el contenido del vaso de un saque y lo miré fijo.
-¡La vi!
-¿A quién viste? Sé más claro.
-A la periodista, hoy fui a almorzar con mi hija y coincidimos en el restaurante, ella no me vio ¡O si no sé!
-¿Y tú quieres que te ayude...?
-Consígueme una entrevista con ella ¡Algo!
-Creo saber cómo vas a verla, pero tú sabes que si estás así es porque quieres algo más que solo una entrevista.
-Eso lo sabré cuando esté con ella.
-No olvidas un pequeño detalle -me dijo.
-¿Cuál?
-Ambos están casados...
-Y crees que no lo sé, solo consigue la entrevista, luego veremos qué sucede.





