AMANTE DEL MAFIOSO

- Es muy raro, pero a la vez muy gratificante saber que un Campbell se encuentre en Roma, específicamente en mi Territorio - La media sonrisa que se vislumbra en el rostro de Maximus provoca escalofríos en Helen, el hombre tenía las características Criminales de su padre, lo veía en sus ojos - ¿Que te ha ocurrido? - Maximus irradiaba peligro, destila misterio, poder, era como un bosque en el cual la inocente Caperucita sería la presa de aquel lobo feroz -¿Eres hija de James Campbell? - Helen baja la cabeza, o por lo menos ha realizado el intento, pero Maximus no se lo permite.

- ¡Sí! Yo soy la hija de James Campbell - Helen responde con temor, quizás aquí estaba firmando su sentencia de muerte, ella se muerde los labios, el hombre se da la vuelta la zona era la menos concurrida, puesto que todos hoy saben que Jonás Lombardi estaría por la zona - Han secuestrado a mi hermano, a mí me dejaron porque...

- Porque vieron la comitiva de mis vehículos, así que podría decirse que soy tu Salvador - Helen lo mira con sus ojos inocentes - Te llevaré conmigo - Maximus se aparta de ella.

- Quiero hablar con mi papá - Murmura ella con la voz baja.

- Lo harás, pero no le dirás absolutamente nada de lo que está ocurriendo - aquello ha sobresaltado a Helen.

- Mi hermano está secuestrado, él...

- Estás en el Territorio de Maximus Albani, todo lo que vas a decirle a tu padre, te lo diré yo.

- ¿Maximus Albani? - Helen traga saliva, aquel nombre ella si lo recordaba perfectamente, recuerda el informe que su padre ha enviado, pero entonces el nombre de Jonás Lombardi también es un recuerdo claro para ella.

- ¿Me conoces? - su voz era magnética y Helen se sentía pequeña ante aquel caballero misterioso, pero ella niega con la cabeza - Vamos - Maximus se aleja - Lleven la camioneta hasta la Base de la Mafia Italiana - Fue la orden dada por el Italiano, Helen estaba allí sin ni siquiera animarse a dar algunos pasos - ¿Piensas quedarte allí toda la noche? No te lo recomiendo a media noche volverán, y no creo que yo siga estando de buen humor para protegerte, Caperucita.

-Quiero hablar con mi papá -Helen se sentía tan impotente.

- Lo harás, pero después de que salgamos de aquí, sube al vehículo - la pequeña mujer observa todo a su alrededor, en realidad había montón de vehículos así que ella tenía dudas en cuál debe de subir, entonces observa el vehículo en el cual vino con James - No será en ese -el tono empleado por Maximus fue duro, el hombre realiza un gesto con la cabeza y Helen ya sabe a cuál de los vehículos Maximus estaba refiriéndose. Ella avanza lentamente.

Unos minutos después la gran comitiva de vehículos inician con los movimientos, Helen cierra los ojos, sus 21 años de edad era un infierno, el silencio reina en el interior de la Lamborghini, hasta que después de una hora, habían llegado hasta un portón negro, había varios hombres resguardando la seguridad del lugar, el vehículo de Maximus avanza por una avenida llena de árboles, pero la seguridad iba en aumento hasta que se detuvieron por delante de una imponente Mansión en Diseños Negros, fuertemente custodiada, tenía la altura de 3 pisos, el color negro lo dejaba ver de manera aterradora.

- Bienvenida a la Base de la Mafia Italiana Princesa del Inframundo Inglés - Helen percibe escalofríos al escuchar aquello.

- ¿Podrás ayudarme a recuperar a mi hermano? - Helen se atreve a mirarlo, el hombre vio la tristeza y el temor en los ojos azules de Helen, pero también la inocencia aquello genera una rara sensación en Maximus Albani.

- Me hubiera esperado todo. Menos que una Campbell destile inocencia - Maximus toma la decisión de bajar, Helen imita su acción, pero cada segundo que pasa era un tormento para Helen, que no pudo contener las lágrimas, Maximus detuvo sus pasos al escuchar el sollozo de la Heredera Campbell -¡Mierda! ¿Por qué lloras?

- Ayer cumplí 21 años de edad, solo quería estar con mi hermano, pero...

- El mundo de la Mafia no es para débiles y lo sabes, no hay fiesta de cumpleaños no hay...

- No pertenezco a la Mafia, yo no tengo nada que ver con la mierda que manejan, solo quiero volver a los Estados Unidos y que mi hermano vuelva a Inglaterra - Maximus se queda sin palabras ante Helen, tomando la decisión de avanzar hasta el interior de la Mansión, la joven también lo imita, a Helen no le importaba en lo absoluto como se veía aquella Mansión por adentro, lo único que ella estaba pidiendo era volver a ver a su hermano - Quédate aquí, Helen - Maximus después de decir aquello se aleja dirigiéndose directamente hasta su despacho.

- Mi Señor - Otro hombre llega junto a Maximus.

- Paolo, averíguame lo más que puedas de James Campbell y dime en donde mierda tienen los Lombardi a uno de los hijos de James Campbell.

- Joder ¿fueron los suficientemente estúpidos para realizar semejante barbaridad? James Campbell no tendrá ninguna consideración para atacar Italia.

- Cállate. No voy a permitir aquello, haz lo que te ordeno, ya - Espeta Maximus, Paolo sale del despacho mientras Maximus se acerca al Balcón allí suena su teléfono, pero esta noche no quería hablar a nadie, la noche lo camufla perfectamente.

Entre tanto, Helen saca su teléfono celular, pero para sorpresa de ella, allí no había cobertura, ella se muerde los labios, su nariz ya estaba rojo, se llevó las manos a la altura del Pecho.

- Quién sea que escuche mis súplicas por favor, protejan a mi hermano, James es un chico que está aprendiendo - Helen baja la cabeza la joven se sentía muy vulnerable y su corazón era penetrado por el miedo, la impotencia de no poder ayudar a James la lastimaba profundamente y si estuviera al alcance de ella ayudar a su hermano ella estaría dispuesta a cualquier sacrificio.

Por otra parte, Maximus seguía esperando el informe hasta que Paolo regresa.

- James Campbell Lefebvre y Helen Campbell Lefevbre se encontraban en Italia festejando los 21 años de Helen, el chico es entrenado por el propio James Campbell para tomar más riendas de la Organización Inglés, pero ella no tiene ningún nexo con ellos, nada más es la hija de James Campbell y la adorable Susan Campbell, la joven es inocente de todo, no tiene ni una mancha de la Organización, en cambio, su Hermano sí, es entrenado fuertemente para acabar con cualquier enemigo como lo hace James Campbell, no estamos en condiciones para enfrentarnos a un Campbell, Jonás acaba de cometer un grave error desde mi punto de vista, aun no han salido para Sicilia allí será el punto de encuentro.

- Por supuesto que ha cometido un error, puesto que ninguna de las organizaciones está en Guerra y no soy tan estúpido, no voy a despertar la ira de James Campbell tengo claro y lo voy a firmar incluso con los ojos cerrados. De que esta niña es la debilidad de Campbell, vendrá por ella y hará temblar Europa si fuera necesario - La mano derecha de Maximus asiente, orgulloso de que Maximus respete lo suficientemente a los demás Jefes y que esté consciente del puesto que ocupa James Campbell el Jerarca más respetado de la Mafia - Puedes retirarte Paolo - Indica Maximus, el hombre obedece dejando a Maximus a solas, en eso el teléfono suena y se percata de que es una llamada de Lauren, pero una vez más Maximus ignora la llamada de su esposa tomando la decisión de salir, lo primero que sus ojos azules captan fue a la pequeña mujer sentada.

Helen estaba sentada en el gran sillón, con lágrimas brotando de sus ojos azules que reflejan un profundo miedo. Sus pupilas dilatadas reflejan un abismo de incertidumbre y su cuerpo se encuentra frágilmente encogido, como si quisiera protegerse de un posible dolor.

Ella era una Princesa de Cristal protegida de todas las maneras posibles por James, era su princesa, su niña pequeña, era muy raro que un hombre tan peligroso como James Campbell diera vida a un ser tan encantadora y noble como Helen, pero bastaba con ver a Susan para saber como fue que efectivamente James tiene una hija como Helen.

Aquella hermosa Princesa que estaba siendo arrasada por el temor de ausencia de su hermano, ella sabe que esta noche ha dejado una marca profunda en su ser. Su labio inferior tiembla de manera incontrolable, revelando su angustia interna y la fragilidad de su estado emocional.

- ¡Helen! - Susurra Maximus, acercándose a ella.

- Por favor, ayúdame - efectivamente su labio inferior sigue temblando. Es un temblor que trasciende su cuerpo y se hace presente en su voz quebrada, en sus suspiros entrecortados. Helen puede sentir que su mundo se desmorona ante la idea de perder a su amado hermano, y esto la ha dejado en un estado de vulnerabilidad abrumadora.

La dulzura y el encanto que caracteriza a Helen parecen desvanecerse en este momento de angustia, sumida en la miseria, dejando al descubierto a una mujer frágil y asustada, que se aferra a la esperanza de que su hermano regrese sano y salvo, aunque al mundo al que pertenecen deja las posibilidades como migajas.

- Te ofrezco un pacto, te traeré a tu hermano esta misma noche, pero a cambio tú debes de darme algo muy valioso y tu padre no debe de Enterarse de este pequeño detalle, no sé trata de dinero, porque aquello a mí me sobra - Maximus lo Expuso claramente palabra por palabra acercándose de manera peligrosa a Helen - ¿Estás dispuesta a sacrificarte por tu hermano, Helen Campbell?

- ¿De qué sacrificio, habla?

- ¿Qué estás dispuesta a hacer por tu hermano? Te daré algunas opciones, quizás ser mía o morir - Helen se pone pálida al escuchar las palabras del hombre.

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