Al escuchar las palabras de esos hombres, Selena sintió que una oleada de miedo la invadía, mientras su rostro palidecía.
La mirada obscena de los secuestradores la inquietó, y con cada paso que daban hacia la chica, el corazón de esta se aceleraba.
De repente, las ventanas se hicieron añicos, lo que permitió la entrada de una avalancha de guardaespaldas vestidos con uniformes negros. En apenas unos segundos, sometieron a los secuestradores.
El líder se acercó a Selena y, en tono respetuoso, le dijo: "Señora Powell, le ofrezco disculpas por el retraso. El señor Powell está esperándola en la Villa Halfhill".
Dentro de los lujosos confines de la villa, Joshua lucía alto e imponente. El peso de los años no hacía nada para disminuir su poderosa aura. Al ver a Selena, su comportamiento severo cambió, y fue reemplazado por un semblante de profunda preocupación.
"Dime que no te hicieron daño, por favor. Ya llamé a un médico para que te revise. Este descuido me pesa mucho".
Una vez que la chica se recompuso, contestó con un dejo de cansancio: "Solamente tengo algunas heridas menores".
"Por favor, no se lo cuentes a nadie. Pero, ¡ten la seguridad de que los responsables serán encontrados y castigados por lo que te hicieron!", declaró Joshua.
Consciente del impacto que ese incidente podría tener en la reputación del Grupo Powell, Selena asintió con la cabeza, al mismo tiempo que respondía: "De acuerdo".
Después de un chequeo exhaustivo, el médico confirmó que las heridas de Selena eran superficiales, lo que alivió los nervios de Joshua.
Después de recibir tratamiento, la fatiga se apoderó de la chica, sumiéndola en un sueño profundo hasta entrada la noche.
El sonido distante de la bocina de un auto llegó a los oídos de Selena. Poco después, escuchó el suave crujido de la puerta de su dormitorio al abrirse.
A continuación, la habitación se llenó del reconfortante aroma de la madera pulida, entremezclado con un toque de perfume de dama.
Los ojos de la chica revelaron brevemente una profunda emoción, la cual rápidamente escondió detrás de su aplomo habitual.
Anteriormente, habría encendido la luz rápidamente, y dicho en tono halagador: "Señor Powell, bienvenido a casa".
Sin embargo, esa noche su comportamiento fue diferente. Permaneció inmóvil, con los ojos bien cerrados, como si estuviera dormida.
Poco después, sintió que el colchón se hundía detrás de ella, y una gran mano le rodeó la cintura.
El toque repentino fue helado, lo que hizo que frunciera el ceño involuntariamente. Luego, instintivamente se alejó para crear distancia.
Para su sorpresa, el hombre se detuvo brevemente, antes de tirar de ella hacia atrás con fuerza.
En el proceso, su herida palpitó con fuerza, provocándole un intenso dolor, y que su rostro palideciera.
En ese momento, toda la frustración y el resentimiento reprimidos que había estado albergando amenazaron con estallar.
En una actitud desafiante, la chica extendió el brazo y empujó al hombre.
Debido a eso, la expresión de Kenneth se volvió más tormentosa. Entonces, agarró a su esposa por el hombro, la atrajo hacia sí y la inmovilizó debajo de él, al mismo tiempo que decía: "No más jueguitos. Hiciste que el abuelo me llamara para venir a verte. Pero ahora, ¿otra vez estamos jugando al gato y al ratón?".
El énfasis del hombre cuando pronunció "otra vez" no pasó desapercibido para la chica.
Había una clara impaciencia en la voz de Kenneth, que se burlaba de las tretas pasadas de su esposa.
A sus ojos, Selena había manipulado a Joshua para forzar esa confrontación.
Estaba totalmente convencido de que la chica estaba empleando las mismas tácticas de siempre.
Debajo de la sombra de la noche, tanto los moretones de Selena como su dolor estaban ocultos. La chica apretó los dedos, en señal de su confusión interior.
Luego, miró a su esposo fijamente a los ojos y, sonriendo replicó: "Si mis artimañas te hacen volver a mi lado, ¿no vale la pena el esfuerzo?".
Esbozando una sonrisa carente de calidez, el hombre dijo: "Muy interesante... Parece que esta vez tienes las agallas suficientes para admitir tus intrigas. Pero, ¿qué sucede con la cooperación comercial que comprometiste?".
Al escuchar eso, Selena se quedó sin palabras.
La sonrisa juguetona se desvaneció de sus labios, y fue reemplazada por un semblante de sorpresa y dolor. La trampa y la artimaña fueron la esencia del acuerdo fallido. Si ella se llevó la peor parte del secuestro, ¿por qué su esposo estaba culpándola nuevamente?
Las palabras del hombre revelaron que no estaba al tanto de que Selena había sido secuestrada.
Sin embargo, la chica recordaba haberlo llamado, solo para encontrarse con su silencio.
¿Deseaba tanto que ella se fuera para dejarle espacio a otra mujer, y esta se convirtiera en la señora Powell?
Helada ante esa idea, Selena respondió en un tono comedido: "Yo misma abordaré el asunto con la junta directiva".
"¿En serio? Quizás deberías considerar otras maneras de enmendar tus errores". Mientras el hombre hablaba, sus intenciones se volvieron inequívocamente claras, pues comenzó a desnudar a su esposa...





