Él
Paso al lado de ella mirando hacia el otro lado, arrastrando lo pies mientras me apoyo sobre las mesas, no la estoy viendo pero siento su presencia a un costado, siento curiosidad de verla, creo que es instinto o simplemente curiosidad. Llego al estante y tomo la ropa que había visto hace un momento, una chaqueta larga y acolchada y unos jean rotos. Hago una bola con esto en la mano para lanzársela a ella, pero justo en ese momento me doy cuenta de que solo hay un conjunto de ropa para uno de los dos, y ya he prometido dársela a ella. Se lo lanzo desde lejos
—Gracias.
—Esta bien, de nada
Escucho como está poniéndose la ropa con molestia por estar adolorida.
—¿Estás bien?...
—Si, estoy lista y ¿tú?
Ella está lista y estoy aquí desnudo como vine al mundo y aún sin saber por qué.
—No hay más ropa, voy a tener que improvisar.
Una de las mesas tiene pocas cosas sobre la sábana blanca que le han puesto para protegerla del polvo, creo que usar eso es mejor que nada. Le doy un jalón a la sabana para quitarle las cosas y estas caen al piso, algunas son de vidrio y se rompen. El piso frente a mi queda hecho un campo minado con trozos de cristal. Me pongo la sábana encima como una manta cubriéndome por delante y atrás. La chica ha logrado ponerse de pie y ahora ambos estamos vestidos así que rodeo el campo de cristales y me acerco a ella. Los dos estamos muy débiles, pero ella aún más, así que sin preguntar le agarro el brazo para apoyarla sobre mi y avanzar hacia una puerta. Mientras con una mano la sujeto a ella, con la otra junto la abertura delantera de la sabana para que no se revele el interior. Vamos por un pasillo un tanto estrecho para los dos que estamos uno al lado del otro.
De repente siento como algo jala la sabana desde atrás, se quedó enganchado con una saliente de un cajón, me enredo entre sostener a la chica y sujetar la sábana que cubre mi desnudez, así que caigo hacia adelante mientras que la sábana atrás, colgada del cajón. Estoy tirado en el piso, desnudo, otra vez, boca abajo y con el trasero completamente expuesto. Me quedo paralizado en el suelo, no puede ser que me pase esto otra vez, como si ya no pudiera ser más incómodo. Se escucha un silencio sepulcral y solo estoy preguntándome qué estará pensando ella.
ELLA
Lucho para ponerme en pie luego de vestirme cuando aparece el frente a mí con una sábana vieja que ha sacado de una mesa, supongo que no hay nada más en el estante que ponerse, me ha dejado lo mejor para mí, la verdad siento un poco de pena por el pobre, pero también me sonrojo ante tal acción hacia mi que soy una completa desconocida. Además ahora viene a ayudarme a avanzar para salir de aquí, me tomó del brazo y avanzamos. De repente el chico se tropieza y resbala cayendo hacia adelante casi me arrastra con él, pero me sostenía de una mesa. Allí está tirado frente a mí, con el trasero descubierto. El no dice nada ni se mueve y yo tampoco, debo confesar que me gusta lo que veo, tengo una mezcla de asombro y vergüenza al mismo tiempo que estoy disfrutando la escena.
—Pudieras pasarme la sabana —Su petición rompe el silencio incómodo
—Oh, claro claro, espera un momento.
Voy al cajón y la desengancho, se la arrojo encima mientras él gira para enrollarse sobre ella y cubrirse. Se levanta, parece un tomate, está colorado y como su piel es súper blanca el contraste se hace evidente. Nadie dice más nada sobre lo que acaba de ocurrir, creo que su cara de tomate ya lo dice todo. Me acerco a él para ayudarnos a caminar nuevamente, siento fuerte el pulso de su corazón seguro que está nervioso.
ÉL
No es momento de mantener las apariencias pero esto ya es el colmo del universo contra mi. La primera interacción de esta situación tan rara y tiene que pasarme todo esto. Seguimos caminando buscando una salida, el lugar tiene varias habitaciones y es bastante amplio, aunque se ve claramente que está abandonado, solo el lugar donde estaban las cápsula se veía cuidado y como si siempre le hicieran mantenimiento.
Al fin llegamos a una habitación con una puerta en la que se veía que entraba luz del exterior. Ambos estamos cansados y un tanto incómodos por toda la situación, creo que estamos llenos de preguntas, pero al mismo tiempo entendemos que ahora no es momento de contestarlas sino de salir de aquí.
Cruzamos la puerta, ella vestida y yo arropado con mi sábana vieja. Salimos en un callejón, está todo sucio y lleno de basura, la paredes están llenas de grafiti de alguna banda, hacia el lado derecho se escucha ruido de autos así que decidimos ir hacia allá.
ELLA
Al fin conseguimos ir a una puerta, nos miramos el uno al otro al encontrarla llenos de esperanza pues hacía falta poco para salir de esta pesadilla. Este chico está llevando la delantera en la situación, lo cual para mí es cuando menos interesante, no estoy acostumbrada a que nadie que haga nada por mi siempre he tenido que ser yo la que lleva la delantera para sacar mi familia, mi vida y metas adelante.
Su brazo se siente fuerte, lo sé porque llevo rato aferrada a él. Se ve que está haciendo un esfuerzo mayor por ayudarme a caminar, sus ojos se ven apagados casi como si fuera a desmayarse. Llegamos a una calle más grande llena de autos y pocas personas caminando, es sorprendente lo que vemos, pues los edificios tienen una arquitectura diferente de la que recuerdo, claro en realidad no sabemos dónde estamos, si es nuestra misma ciudad o nuestros secuestradores nos han llevado a otra parte. Ahora lo que más nos interesa es buscar ayuda.
—Ayuda por favor alguien que nos ayude…
Ambos caemos al suelo, completamente agotados y por el esfuerzo, él me deja caer de rodillas mientras que él cae completamente desmayado en el suelo, por fortuna cayó de manera tal, que la sábana seguía cubriendo su cuerpo desnudo. Yo estoy mareada y mientras mis ojos se están cerrando veo como una multitud nos rodea en círculo, todo viendo que está pasando y cómo pueden ayudar.





